CAMINO FRANCES NON-STOP

24 Abr 2013 , Non hai Comentarios »

LA EXPERIENCIA VIVIDA POR ALFONSO

Espectacular y épica ruta por el camino francés en la que los socios de Ultreia dan el Do de pecho y superan el aún-más-difícil-todavía: Ponferrada – Santiago, 220km, en un día primaveral inolvidable. Otros Ultreias entre los que me incluyo optamos por salir desde O Cebreiro, para unos no menos meritorios 160km, esperando disfrutar de una ruta más “sosegada”.

Arrancamos el viernes de Pontepedriña en la furgo de alquiler cargados de bicicletas, mochilas y a tope de entusiamo. En ella vamos Raúl, Edu, Gonzalo, Pedro, Montero,  Diego Sotelo y yo. Como chófer de lujo contamos con Ángel Pais, que tiene la deferencia de llevarnos hasta Ponferrada con parada incluída en O Cebreiro, y vuelta a Santiago para dejar la fregoneta lista para los chicos que van a salir para O Cebreiro el sábado.  Vamos charlando amenamente mientras los kilómetros pasan, el gusanillo está ahí inquieto, susurrando…-estás loco, para qué te metes en esto- Complicarme la vida es uno de mis pasatiempos favoritos, pero las sensaciones son buenas y tras cursar el máster de btt con barro, viento y lluvia por el camino inglés desde Ferrol, la confianza es mayor.

Llegamos a O Cebreiro con la puesta de sol, y el frío característico de estas alturas. Bajamos el equipaje y mientras nuestros compañeros prosiguen hasta la capital del Bierzo, Edu y yo vamos a buscar el hostal. Tras una charla con unos peregrinos de Illinois logramos acomodarnos en nuestras respectivas habitaciones y prepararnos para la cena. Me quedo atónito en el balcón, contemplando el rojo que acaricia los Ancares. La visibilidad es perfecta, hay poca humedad en el aire, lo que augura un día de btt excepcional para el día siguiente.

Arrancamos a las 8:35 de la mañana, con las manos congeladas y el sol calentando tímidamente nuestras mochilas. Las llevamos cargadas, con la idea de ser lo más independientes del coche de apoyo. Edu propone hacer paradas cortas cada dos horas para reponer fuerzas, sin forzar nada pues sabemos que el día será muy largo. Vamos calentando las extremidades hasta llegar al Alto do Poio, quizás el repecho más duro del día. La vista es brutal y tras deleitarnos con ella vamos a iniciar un largo descenso que nos llevará hasta el Monasterio de Samos. Tras el lluvioso invierno llegó esta semana de tregua, los caminos están en buen estado, sin apenas barro por lo que volamos en el descenso, los peregrinos a pie se convierten en manchas de colores y nuestras Trek dobles sólo piden más y más. Tomar la variante de Samos nos supondrá perder bastante tiempo sobre los que vienen por detrás, pero no nos resistimos a ver el monasterio, reponer fuerzas y aligerar ropa, pues el sol ya va calentado. Este tramo es de los más bonitos de todo el Camino de Santiago, senderos que suben, bajan y serpentean por la vega del río Sarria, rodeado de un verde como pocas veces he visto. Y llegamos a Sarria, con los colegas de O Trisquel esperando por nosotros (fueron por la otra variante) y Miki con la Mercedes, observando con sana envidia lo que se estaba perdiendo.

Seguimos todos juntos hasta Portomarín, frente al embalse de Belesar nos encontramos con Alex en el coche de Toribio, nos dice que somos los primeros en ese punto, pero sabemos que tarde o temprano nos alcanzarán los “tiburones”. En la subida de Portomarín empieza a apretar el calor, ¡qué sensación más extraña!  Y nos dejamos caer detrás de O Trisquel, y poco a poco los vamos perdiendo. Estamos en mitad de la ruta, en una zona que pica siempre para arriba, pero sin grandes repechos, lugar ideal para perder o ganar tiempo, empezamos a notar que llevamos kilómetros en las piernas, pero lo llevamos bien dado lo conservadores que estamos siendo, fieles al plan original. Unos kilómetros más adelante nos sorprenden los otros Ultreias y Roberto que habían salido de O Cebreiro un rato después de nosotros. Nos van dejando poco a poco, hasta que nos reagrupamos todos en una recta: un Trisquel sufre una avería.  Entramos todos juntos a Palas de Rei, donde Pedro nos saluda y tomamos un buen descanso, siguiendo los sabios consejos del Códice Calixtino. Nos quedamos Edu y yo solos charlando con Miki, el resto del grupo ya arrancó.

Son sobre las 15:15h y cuando nos disponemos a retomar la Ruta Jacobea hacia Melide vemos que llegan los “tiburones” Diego, Denis y un Simal  un tanto apurado pero aguantando como un jabato. Nos han recuperado 60km,  aunque sin el tramo de Samos y saliendo de Ponfe sobre las 7:20h según Pedro. En cualquier caso, llevan un ritmo infernal y pronto los perdemos. Vaya máquinas! Por detrás todavía quedan Manolo Ruda, Raúl, Montero, Gonzalo y Toribio si las cuentas no me fallan.

A las 16:05h ya estamos dejando Melide atrás, no nos animamos a comer el pulpiño, puesto que aún tenemos unos cuantos sándwiches y barritas en nuestras mochilas. La ilusión de estar ya en la provincia de A Coruña se pelea con el cansancio, ya pasamos de 100km y el calor es nuestro aliado. El tramo hasta Arzúa cuenta con bastante asfalto, lo que provoca que la ruta sea algo más aburrida pero los kilómetros caen con mayor facilidad. En cualquier caso se agradecen los caminos que discurren al lado de la carretera para no vernos el careto reflejado en los retrovisores. Y llegamos a Arzúa, que está muy tranquilo a esta hora de la tarde por lo que detectamos fácilmente el furgón de Miki, donde paramos de nuevo a reponer fuerzas para realizar el último stint hasta Santiago. A los pocos minutos nos enganchan Monty y Gonzalo, que repostan y salen antes. Raúl casi se pasa el furgón y cuando estamos a punto de reemprender la marcha, nos coge Manolo Ruda. Le dejamos con Miki y vamos tirando.

La adrenalina va subiendo según vamos llegando a Santiago, giro la cabeza y veo a mi izquierda el Pico Sacro, y un escalofrío me recorre el cuerpo. Pues sí, parece que vamos a llegar a la meta!! Y de día hehehe!! Enfilamos la penúltima subida de cierta entidad, la subida al aeropuerto. Se presenta como una subida más o menos tendida, similar a la de Portomarín pero más corta, nuestro estado es ya algo delicado y prefiero subir tranquilo. A media subida está Pedro con el coche y Montero y Gonzalo descansando, mientras Ruda enlaza con nosotros. Tanto Edu como yo decidimos no parar y llegamos arriba con facilidad, a ritmo suave y constante…ya casi llegamos!  Mi cerebro, que ya empezaba a confundir los senderos y situaciones vividas durante el largo día, pincha la VI de Beethoven,  y me pongo a silbarla, consciente de que el trabajo está hecho: empezamos la subida al Monte do Gozo. Sin mucho gozo nos encontramos tirado a Roberto en la cuneta con la cadena rota. Se quedan Montero y Gonzalo con él, cuando Ruda, Edu y yo comprendemos que no tenemos nada que hacer  allí seguimos hacia la cima. Un último momento de disfrute, bajamos el Monte del Gozo por el camino ante unos coreanos sorprendidos, con la catedral dominando el cielo despejado. Llegando a un casco antiguo atestado de gente, nos reagrupamos todos nuevamente y aparece Toribio para hacernos todos juntos la foto triunfal frente a la catedral. Objetivo cumplido, es hora de felicitarnos, de comentar los detalles y despedirnos hasta la próxima aventura. Gracias a todos los socios por compartir este día y special thanks a Edu por el inolvidable día de btt en estado puro. Ultreia!!

ALFONSO REDONDO

Después de leer la crónica de Alfonso…Por MANOLO RUDA

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