Los 10.000 del Soplao 2012
Estos días he estado “un poco” vago, y no me apetecía nada, nada escribir, pero como veo que solo Raúl se ha animado a relatar su aventura en el Soplao, pues ahí va la mía:
AVENTURA DE LOS ULTREIA EN EL INFIERNO CANTABRO
Todos teníamos muchas ganas de participar en esta famosa ruta, y estábamos dispuestos ha hacerlo incluso con las amenazas de lluvia que se anunciaban, pero visto lo visto, ahora sabemos porque la apodan: “El infierno Cantabro”. Y es que hace seis años cuando se celebro la primera edición de esta famosa prueba llovió de forma copiosa durante toda la jornada, incluyendo temperaturas muy bajas, y esto provoco el abandono de numerosos participantes por causa del tremendo frío que se puede llegar a experimentar aquí, pero en las sucesivas ediciones el tiempo fue mas favorable y la ruta se popularizo por su gran organización, sus “fáciles” caminos, y su longitud, pero este año la lluvia y el frío volvieron a hacer su aparición, causando el abandono, voluntario o forzado de mas de 3.000 de sus casi 5.000 participantes.
Tras la baja por lesión de Ángel, y la negativa a ir en caso de anunciar lluvia por parte de Espiñeira, ya solo quedábamos lo mejor de cada casa: Brandan, Edu, Simal, Raúl y un servidor, y allá nos fuimos el viernes por la tarde.
Al llegar a Cabezón de la Sal, y pese a disfrutar de un excelente tiempo durante todo el desplazamiento, cuando arribamos a nuestro destino, la lluvia nos dio la bienvenida y ya no nos abandono durante todo el fin de semana.
Los que no conocíamos esta carrera, lo cierto es que quedamos sorprendidos y deleitados con el montaje de la organización, con todo el centro de la población cortado al trafico y vallado, banderolas por todas partes, dos pórticos de salida con enormes cronómetros, una gigantesca pantalla en la que se proyectaban las imágenes que se emitían en directo por Internet, carpas de promoción de productos de todas las marcas, y una enorme carpa en la que estaban las mesas para recoger los dorsales. Tras empaparnos con el ambiente y con la lluvia, decidimos irnos a cenar antes de dirigirnos al hotel.
A la mañana siguiente calculamos un margen de tiempo para llegar al cajón de salida, antes de las 7:30, hora tope hasta la que le reservarían un sitio a Brandan en los primeros puestos, pero lo que se nos olvido de calcular fue el tremendo atasco que había para llegar a Cabezón, y como no teníamos tiempo, aparcamos a varios Km. del pueblo montamos las bicis, y nos dirigimos a la salida, cuando llegamos ya había por lo menos 2.000 ciclistas esperando que ocupaban varias calles a todo lo largo, la lluvia nos había dado un respiro y como pudimos nos colamos en medio del pelotón.
El viernes previo a la prueba Brandan había puesto una cubierta nueva del tipo Tubeless Ready (Error) y en vez echarle un liquido sellante especial para este tipo de cubiertas, le hecho el normal, cargamos la bici en el coche, y cuando la bajamos por la mañana en Cabezón de la Sal, ya no tenia ni gota de aire, y además se fue con las pastillas de freno con algo menos de medio uso, y para mas lío, se olvido las bombonas de hinchado rápido en el suelo al lado del coche.
La salida se anuncia con una traca de petardos que antecede en un minuto al cronometro, y puntuales a las 8:00 de la mañana los primeros tomaron la salida, y digo los primeros, porque nosotros lo hicimos 12’m.50”s. después y Raúl casi un minuto después y así hasta el minuto 19 en que salio el ultimo participante.
En los primeros kilómetros se hace muy difícil progresar por la gran cantidad de ciclistas que ocupan todo lo ancho de las carreteras y caminos, pero aun así cuando me estaba dedicando a esta labor por la cuneta derecha, pude ver como los que hacían lo mismo por la izquierda avanzaban mas rápido, pues a los tres o cuatro kilómetros de la salida, Raúl me pasaba con esta técnica, pero yo como no tenia muchas alternativas continué el camino a mi ritmo adelantando ciclistas constantemente, algo que seria la tónica de la jornada.
Por su parte Simal ya se había ido hacia tiempo y Edu venia unos cientos de metros detrás, los caminos al principio no presentan mayor complicación, se trata de pistas de tierra en muy buen estado con ligeras subidas y bajadas continuas, hasta que llegamos a la primera “complicación”, la subida de La Cocina, una ascensión de un 12% por un camino con muchas piedras sueltas y ese día muy embarrado, en el que casi todo el mundo pone pie a tierra y en la que no merece la pena cebarse, porque queda mucho por hacer y se puede perder mas de lo que se gana.
Esta subida de unos dos kilómetros luego se transforma en una pista muy ancha en obras que nos lleva por delante de las famosas cuevas del Soplao hasta la cima del monte del mismo nombre, en la que se encuentra el primer avituallamiento de verdad (antes hay otro pero mas básico) y comienza la única bajada de toda la ruta que tiene algún tipo de complicación, una bajada de terreno rojo arcilloso, con varias grandes zanjas transversales que si se tomaban con cautela no tienen mayor complicación al margen de un firme muy resbaladizo.
A partir de aquí el terreno se vuelve mucho mas fácil, alternando algunos tramos de asfalto con las clásicas pistas de tierra en excelente estado en las que se puede rodar a gran velocidad y que la única complicación que presentan son las grandes distancias que se recorren tanto subiendo como bajando llegando a alcanzar en algunos casos, como la ascensión a Fuentes, los 20 Km. de ascensión.
A los pocos kilómetros de empezar ya nos comenzó a llover de manera persistente, con algunos descansos y también con algunos chaparrones esporádicos, que llegaron a ser de agua-nieve en los puntos mas altos superiores a los 1.200 m de altitud, esto hizo que tras la bajada del monte Soplao todos estuviéramos completamente empapados lo que tras el descenso del Monte A se convirtió en un autentico calvario, pues se trata de un descenso largo y sin complicaciones en el que nos estaba lloviendo copiosamente, y en el que recibías una buena capa de lluvia desde arriba y otra de barro desde abajo.
Al llegar a Ucieda comienza la ascensión al Pico de El Moral, una larga ascensión que se hace en ambos sentidos, coincidiendo la ruta tanto de ida como de vuelta. Cuando yo llegue a este punto, tanto Simal como Raúl me llevaban sobre media hora de ventaja, y Brandan ya me llevaría por lo menos dos, Edu por su parte todavía venia por detrás, pues yo todavía no había parado en ningún avituallamiento, pero el si.
Al comenzar la subida a El Moral estaba tiritando del frío que llevaba en el cuerpo tras la bajada del Monte A y comencé esta nueva subida, pero cuando llevaba ya unos cuatro kilómetros de ascensión y todavía no había entrado en calor, comencé a barajar la posibilidad de abandonar, pues si daba media vuelta podía tomar el camino de regreso a Cabezón y en apenas 20 Km. ya estaría de vuelta. Como no paraba de ver ciclistas que se daban la vuelta, finalmente tome la decisión de abandonar y regresar el año que viene, si no llueve.
En poco mas de una hora ya estaba pasado Cabezón junto al coche, y como estaba diluviando a mares, y había una gran chorrera que caía del vierteaguas de un edificio, decidí aprovechar para lavar la bici y luego quitarme el barro de la ropa, para finalmente terminar duchándome debajo de este chorro, pues era tal el frío que había pasado por el camino que hasta el agua fría que estaba cayendo me resultaba caliente.
Tras vestirme trasladé el coche hasta al lado del polideportivo donde estaban las duchas y me dirigí a la llegada, donde me compre un bocadillo caliente y me puse a esperar por Brandan, que llego a las 13:50 consiguiendo la posición 17, a causa de los problemas que tenia con la cubierta de la rueda trasera, que se le estuvo deshinchando constantemente obligándole a parar varias veces a hinchar y finalmente poner una cámara, con la consiguiente perdida de tiempo, además también por causa del fino barro que se colaba por todas partes las pastillas de freno se le consumieron obligándole a bajar los dos últimos montes sin apenas tener frenos para detenerse y teniendo que frenar con la zapatilla sobre la rueda trasera para no salirse de los caminos, lo que no le impidió dar con los huesos en el suelo en alguna ocasión.
Tras lavar y guardar la bici de Brandan y dejarlo en las duchas, me fui al encuentro de Edu que fue obligado a abandonar por la organización al cortar la carrera en la bajada de El Moral por los problemas de hipotermia que presentaban muchos de los participantes que habían conseguido alcanzar el alto de Fuentes, entre ellos Raúl porque la temperatura en ese monte apenas superaba los cinco o seis grados y estaba lloviendo agua-nieve.
Finalmente también Raúl decidió abandonar en el alto de Fuentes, pues tras mas de veinte kilómetros de ascenso todavía estaba muerto de frío, y lo hizo dirigiéndose por carretera hacia Cabezón de la Sal, no sin antes sufrir de lo lindo con un descenso por asfalto de mas de 25 km. y llegando a meta al limite de la tolerancia térmica, y doy fe porque estaba junto a el viéndole como temblaba de frío y no dejaba de tiritar.
Por fin cuando estábamos dentro del coche esperando y calentando a Raúl con la calefacción y tras casi 11 horas de carrera, llego Simal, que también estaba muerto de frío, y que junto con Brandan fueron los únicos capaces de terminar esta carrera, lo cual os aseguro que no me da envidia ninguna dado lo mal que lo tubo que pasar.
Durante buena parte de la carrera Simal arrastro problemas con su bici que le obligaron a tener que pararse en numerosas ocasiones a reparar estas averías, lo que le permitía a Raúl rebasarlo, para que en la siguiente subida fuera Simal el que rebasaba a Raúl, ya así fueron los dos durante buena parte de la carrera.
A mi la carrera me encanto, no tiene apenas dificultades técnicas, es muy rodadora, y aunque la niebla nos estorbaba mucho, de vez en cuando dejaba ver el impresionante paisaje Cantabro, y nos deleitaba con su exuberante verdor y frescura, el ambiente de carrera es increíble, y ahora me queda la espinita clavada para el año que viene.
Me gustaría felicitar a Brandan, porque perder solo media hora con respecto al ganador después de tener tantos problemas se merece un aplauso, a Simal, porque simplemente completar esta carrera con el día que estuvo tiene mucho, mucho merito, tanto como Raúl que teniendo en cuenta lo mal que tolera el frío ha sufrido lo que el solo sabe para finalmente no poder completar, y Edu que pese a no poder continuar la ruta por el corte de la organización también se dio su correspondiente paliza completando mas de 100 km. de ruta.
Y el año que viene volvemos…. ¡Si no llueve, claro!
Antonio Toribio

