OS “101 PEREGRINOS”

“Y tambien la lluvia”

Es el título de una película, pero nos levantamos mirando al cielo, porque las previsiones no eran alagueñas. Sin embargo la mañana estaba buena y decidimos salir de corto aunque con el chubasquero en la mochila. Tras una salida neutralizada y lenta por las calles de Ponferrada,un apretado pelotón enfila el camino. El ritmo muy alto. Sólo pude seguir a Otero Espiñeira los primeros 10 kms. Está que se sale, y cuando los repechos ponen a cada uno en su sitio se fue para delante. Al poco rato encontramos la primera cuesta con barro arcilloso.

Todo el mundo con la bici al hombro durante casi un km.( no se los primeros). Luego , el terreno estaba seco y se volvió a ir rápido, a veces demasiado, porque como todo biker sabe siempre hay trampas. Curvas con arena, obstáculos inesperados…hasta llegar a la cuesta larga, que para mi fue la más cómoda, poque al menos podias llevar un ritmo e ir relajado. Los truenos amenazaban, y cuando llegamos al punto más alto del recorrido, justo en el mirador de las Médulas( por cierto espectacular), estalló un trueno y empezaron a” caer chuzos”. Hasta aqui, mas o menos mitad del camino, segun comentaba algun “repetidor”, llevabamos una hora de adelanto sobre el año pasado. Pero a partir de ahora, con la lluvia, las cosas cambian. Se acabaron las prisas.  Este terreno nada tiene que ver con el nuestro. La arcilla se pega a las ruedas y esto es una pista de patinaje. Un grupo de portugueses que venía conmigo, todos uniformados de verde, pararon a ponerse el chuvasquero. Yo decidí que el agua no estaba lo suficientemente fria, y no me importó mojarme. El ejército de voluntarios se cobijó de la lluvia y no estaban en su sitio. Ahora ya no íbamos en grupo y las distancias empezaban a ser considerables. Habia que ir atentos a las señales. Se empeñan en poner las flechas demasiado altas y los “led” colgados de los árboles, pero los ciclistas vamos mirando al suelo. Menos mal que las huellas del los que nos preceden estaba bien marcadas en el barro, porque uno se puede perder facilmente en estos  montes. Pasamos por precisos bosques de castaños pero siempre con el terreno dificil. En los avituallamientos habia que sellar la “carta probatoria”: Un papel que justifica que has pasado por allí. Hay que parar, guardar cola, sacar del bolsillo un plástico en el que llevas la carta, sellarla, y volverla aguardar en el bolsillo o en al mochila…y asi 5 veces. Recuerda la carta de los peregrinos, pero es un anacronismo en la era de los chips. Paró de llover, pero el terreno ya estaba como estaba. Los voluntarios, muy amables y cariñosos, te animaban en todo momento. Venga que ahora es todo bajar. Mentira, los repechos más duros estaban en el perfil llano o de bajada. Yo ya sabía por experiencia que los perfiles en Btt son sólo orientativos. Te meten por bajadas pronunciadas lo que implica el consiguiente repecho duro y asi una y otra vez. Cuando llegabas a alguna zona de rodar,(pocas) habia una arcilla de color amarillo-gris que era peor que la roja. Yo trataba de segir las roderas de los que me precedian, pero las ruedas se empeñaban en ponerse atravesadas y había que apoyar el pie para corregir la trazada.Todo un ejercicio de equilibrio. He visto caer a varios que aun no habian perdido las prisas, pero el lodo debía de estar blando, porque se levantaban, empujaban un poco la bici, se sacudian las calas y otra vez sobre la bici. Por lo demás no se notaba, porque a estas alturas, desde las piernas a las orejas y desde la bici a la ropa, todo era del mismo color: el del barro. Cuando al final ya ves Ponferrada, crees que ya no habrá grandes subidas: Error , te suben a lo más alto de los viñedos con unas rampas en las que hay que aplicar unos watios que ya no tienes, y no te puedes poner de pie porque patinas. Por fin llegamos despues de cumplir los 101kms bien medidos. Llegué muy justo y con las piernas molidas en el puesto 56 de 904. En BTT el 48 de 641 siendo el 4º en veteranos(aqui, mayores de 47 años) en  6 horas y 16 minutos. Espiñeira llegó de 14. Fue bastante rato con Jorje y otro chico de los “esfolaarros” que llegaron de 10 y 11. Incluso llegó a ir por delante de ellos algún tiempo. Hay que estar muy fuerte y controlar bastante para hacer este recorrido en poco más de 5 horas y media que hizo Javier. Le damos sobresaliente “cun laude”. Una vez en la meta, solo habia dos mangueras para devolver las bicis a su color( pequeño fallo de la organización sabiendo como es su terreno), pero en cambio había unas duchas estupendas y nos dieron un bocadillo de jamon y queso con pan reseso que me supo a gloria. Más épico que lo nuestro es lo de los marchadores (algunos excelentes corredores, pues lo hicieron en 9 horas), pero la mayoria se enfrentaron a la noche y parte del dia siguiente. Un gran despliegue de la organización, les llevaba las mochilas con ropa y calzado de repuesto a los avituallamientos estratégicos. En fin, todo un reto. A mi me resultó durísima, poque si bien no había grandes desniveles, los repechos duros eran contínuos, casi todos de platillo. En la meta me entrevistaron y me preguntaron si volvería. Le contesté que consultaría las previsiones metereológicas y les haria caso. Saludos: Raúl.

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