TRANSGALAICA 2. Cotobade

12 Abr 2011 , Non hai Comentarios »
Hola compañeros de aventuras….
Como dijo Ángel, el nuevo es quién tiene que escribir la crónica de la Transgalaica, así que a ello me dispongo….
Los días anteriores a la carrera todos los comentarios y consejos de los bikers expertos iban a lo mismo: tienes que ir despacio en la primera vuelta, no te confíes, resérvate para la segunda vuelta, vete a disfrutar…. ¡sabios consejos todos ellos! Eduardo de Hekla -ahora en una nueva tienda Trek creo que enfrente del corte inglés- fue la última persona con la que me comuniqué el sábado, enviándome por el facebook sus ánimos y su ya clásico VIVA EL MONTE. Yo estaba solo en casa así que ya me acosté pensando en la ruta de la mañana siguiente. Me desperté el domingo muy temprano, no eran ni las siete, supongo que debido al ansia por la carrera y al temor subconsciente a quedarme dormido. Desayuné a lo bestia y pasé por Virxe da Cerca escuchando las campanas de las 8…. oh, hoy no está Simal, voy a ser el último en llegar!!!! Así fue, claro. Ya estaban allí Pedro, Raúl, Ángel y Cristóbal, con las bicis dentro de los coches. Fuera la rueda delantera, y rápidamente en marcha hacia Cotobade.
Parecía que el día iba a ser muy agradable, no hacía ningún frío y no daba la impresión de que el sol fuese a hacer acto de presencia de modo despiadado. La conversación con mis compañeros en el coche, el máster Raúl y la promesa hecha realidad Ángel, giró en torno a viejas batallitas ciclistas y también la nueva que nos esperaba. Al llegar a… ¿Marín? ¿Pontevedra?, hubo un percance y nos perdimos un poco, pues la señalización era realmente lamentable. Perdimos unos 10 minutos, pero como ninguno iba a hacer rodillo dio igual. Al final llegamos como 30-40 minutos antes de la salida. Aparcamos en un camino al lado de unas vacas y fuimos a buscar los dorsales y el chip. El lugar de la salida era una aldeita muy pequeña en una zona montañosa que parecía ideal . Los minutos previos a la salida calentamos un poco y Ángel me enseñó al famoso portugués que siempre gana -aunque esta vez se le iba a escapar la victoria muy pronto-. Cuando iban a ser las 10 nos dirigimos a la meta y nos separamos. Los master salieron antes y los open salimos dos minutos después.
A Ángel solo lo vi los dos primeros minutos, salió como una moto con los de cabeza, es un crack!! Cristóbal tiró algo más fuerte que yo pero lo tenía ahí cerca. El primer tramo fue de subida ligera por carretera pero ya pronto nos metimos en tierra, y lo cierto es que no hubo casi nada más de asfalto, solo una bajadita a mitad de circuito y un par de cruces. Ya me lo habían advertido Eduardo y Juan, que el principio era la parte más dura. Una subida no muy larga pero con repechos con algo de pendiente en la cual la dificultad estaba en superar las piedras estilo losa, por así decirlo. Tuvimos mucha suerte porque el terreno estaba totalmente seco, de haber humedad hubiera sido imposible no resbalar. Al ir todos al mogollón el ritmo era lento, había gente que paraba… Raúl se vio en medio del embudo y fue así que tuve contacto visual con él durante buena parte del resto de la primera vuelta. Al poco de empezar este tramo vimos al campeón portugués que abandonaba (“ide pola dereita”, nos dijo. “Obrigado”), supongo que por una avería.

Después de esta subida técnica y algo atropellada surgieron las primeras bajadillas, en las que yo perdí unas cuantas posiciones. No eran bajadas largas pero sí que había tramos de llaneo en los que se cogía mucha velocidad. Yo traté de mantener un ritmo más fuerte que el de las salidas de los sábados pero sin llegar a mi tope y en esta parte de la carrera perdí la referencia con los otros. El terreno era muy pedregoso con mucha piedra suelta y arena en la que se te iba la rueda de atrás. Bastante técnico para mí, pero muy divertido. Tuve algún susto pero la máquina respondió muy bien. Me pasó un grupo de corredores -entre los que había tres chicas, por cierto- que al llegar a otra zona de subida me obstaculizaban, así que metiéndome por donde pude los dejé atrás y al ir subiendo vi a Raúl y a Cristóbal, que iban un par de curvas por delante. Ahora tengo los detalles un poco borrosos, pero mi sensación durante esta primera parte era que había muy poca subida y casi todo era bajar y mucho llanear. El problema es que no eran bajadas o llanos en los que podías descansar con el culito en el sillín, el terreno era tremendamente irregular y por eso los dedos de las manos y los riñones se iban resintiendo. Raúl tuvo mala suerte porque tuvo que usar la bici rígida de David al tener la suya averiada.
Hacia el final de la vuelta había un repecho de esos de platillo, cortito pero con unos pocos segundos de intensidad a tope. He de decir que lo subí sentado las dos veces, sorprendiéndome a mí mismo… hum…. Los últimos 3 km eran fáciles, básicamente “mantener la cota” -Simal, te echamos de menos-. Y no sé en qué momento nos encontramos, pero completamos la primera vuelta entrando en meta un Ultreia detrás de otro: Cristóbal, Raúl y yo. Este fue para mí un momento álgido, además el speaker nos mencionó lo cual estuvo simpático. Físicamente me sentía bien y estaba muy animado y justo antes del tramo de las “losas” hablé un poco con Cristóbal…. “joder, esto para mí es lo peor….”. Esta vez se subió mucho mejor porque no había tantos corredores y yo la verdad es que lo subí bastante rápido, de tal modo que Cristóbal y Raúl quedaron un poco por detrás. En la parte de bajada con piedras sueltas Cristóbal me pasó como una exhalación y yo ya me fui cansando. Las subidas que había pensado que no existían en la primera vuelta ahora se hacían cada vez más duras, y las piernas ya me dolían al ponerme de pie para bajar. Aún así, me sentía muy contento porque no me veía con posibilidades de pájara y al fin y al cabo, cada vez quedaba menos. Los otros ciclistas quedaban o muy por delante o muy por detrás así que tuve un momento genial de ir yo solo con mi fatiga y mi satisfacción. A falta de un par de km una voz conocida me animó, era Raúl, que yendo como una moto me dejó atrás. Ya estaba todo hecho; como dijo Ángel más tarde, el día ya estaba completo antes de la 1 del mediodía.
Me encantó participar en esta prueba, por ser algo diferente y por buscar esa sensación límite que roza el masoquismo. Obviamente, no me veo compitiendo al nivel de muchos de los que participaron en la carrera, pero es una experiencia que recomiendo a todos los miembros del club. Animaos!!!!
En resumen, todos contentos y satisfechos. Pedro y Raúl estaban algo mosqueados porque no hubo clasificación de máster 50 al no haberse cubierto el cupo mínimo de inscritos, pero también Pedro se lo pasó en grande dándose codazos con un viejo enemigo según nos contó. Y, por supuesto, ninguna avería ni ninguna caída!!!!
Tenemos que seguir disfrutando de la bici y el monte, aunque soy bastante novato este vicio que me habéis metido va a ser difícil de quitar!!!! Aprovecho para agradeceros tantas horas maravillosas tantos fines de semanas, gracias mil!!! Hasta pronto!!!!

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